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CÁTEDRA NOVA - DICIEMBRE 2002
MATERIALES Y TECNOLOGÍA EN
LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES
Francisco Vinagre Arias y Antonia Vinagre Arias.
Ilustraciones: Jesús Enrique Ambrona Cordero.
Editorial Filarias. Calamonte (Badajoz). 2002, pp. 236.
ISBN: 84- 932488-1-9.
Los autores de este libro, Materiales y tecnología en las primeras
civilizaciones, dedican su vida a la enseñanza. Antonia Vinagre
se licenció en Biología e imparte clases de su especialidad
científica en centros de Bachillerato; su hermano Francisco se
licenció en Química y enseña Bioquímica en
la Escuela de Enfermería de Mérida (de la Universidad de
Extremadura) y Física y Química en un centro de bachillerato.
Un libro suyo, Cuestiones curiosas de química -editado por Alianza
y escrito en colaboración con Mª Remedios Mulero y Juan Francisco
Guerra-, es un auténtico record de ventas en su género.
Materiales y tecnología es el segundo de los libros de una larga
serie (algo que esperamos y deseamos) de textos que la editorial Filarias
quiere dedicar a la divulgación científica y técnica.
El primero, Vida, muerte y azúcares - de los mismos autores-, fue
reseñado en el número 15 de CÁTEDRA NOVA.
Parece necesario que, en la sociedad de hoy, los hombres de ciencia, los
que la crean y los que la explican, nos muestren, en un lenguaje accesible,
gran parte de los conocimientos que atesoran, sin desdeñar la divulgación
científica.
Materiales y tecnología en las primeras civilizaciones forma parte
de una trilogía que desea llegar a la divulgación científica
aprovechando el poder de atracción que nos ofrece la Historia del
Mundo Antiguo (p. 7). Está estructurado de la siguiente manera:
en una primera parte los autores nos acercan de una forma más o
menos general, en una narración continua, a los aspectos científicos
que tratan y, a lo largo de todo el relato, hay una serie de llamadas
en las que el lector interesado podrá ampliar muchos de los conceptos;
esto constituye la segunda parte del libro. Y es aquí donde los
hermanos Vinagre Arias exponen con profusión muchos conocimientos:
se explica la estructura química del ATP, el fundamento químico
de la datación de materiales por el método del 14C, las
razones físicas de la flotación, las reacciones químicas
que se producen en la fabricación del vidrio, etc.
Esto, a mi juicio, cumple una doble función: por un lado se produce
la divulgación de unos conocimientos, no exclusivamente científicos,
y por otro se muestran algunos saberes de acceso más difícil.
Consecuentemente, el libro se convierte en un material muy interesante
para el público en general, para el alumno de bachillerato y primeros
cursos universitarios y para el profesorado (en este caso, tanto para
los profesores de área científica como del área de
letras).
Materiales y tecnología en las primeras civilizaciones es un repaso
de la sabiduría empírica que, en relación con la
ciencia y la técnica, tuvieron nuestros antecesores, tanto prehistóricos
como de culturas más recientes, incluyendo la egipcia.
Es un hermoso paseo en el que los autores, como por encanto, nos van adentrando
en numerosos detalles de las culturas de los pueblos primitivos y, poco
a poco, van apareciendo conceptos científicos de diversa índole
que se imbrican unos sobre otros como para demostrar que la ciencia es
una, que no quiere adjetivos, aunque nosotros en los últimos años
la hayamos dividido, parcializado, compartimentado. Con estos Materiales
se aprende que la ciencia es una parte de la cultura, y no un jirón.
Los autores nos muestran algunos de sus conocimientos científicos
y técnicos, ya sean pertenecientes a las matemáticas, o
a la física, química, biología, medicina, arquitectura,
astronomía, ingeniería, etc. para indicarnos el basamento
cultural de muchas operaciones que se han realizado en los tiempos pasados.
Algo que se forjó, casi siempre, careciendo de los más rudimentarios
conocimientos científicos. Veamos algunos ejemplos
En el libro se explican los fenómenos físicos de la convección,
conducción y radiación a propósito de las prendas
de abrigo que utilizaban los homínidos del Paleolítico;
la energía potencial elástica y la energía cinética
que se producen al tensar un arco y lanzar una flecha. Los hermanos Vinagre
Arias nos enseñan química al indicarnos cómo eran
los colorantes que utilizaron los primeros artistas que adornaron las
cuevas donde se refugiaban; colorantes que obtenían, por ejemplo,
de óxidos de hierro y manganeso. Nos adentran en el complicado
mundo de la metalurgia de todos los pueblos estudiados: el trabajo del
cobre, hierro, plomo, estaño, la creación de aleaciones
con estos metales, los fundamentos físico-químicos que permiten
la mezcla de materiales diferentes, los procesos que se requieren para
separarlos, etc.
En este apasionante recorrido por la cultura de las primitivas civilizaciones
llegamos a las que fueron impresionantes muestras de la estética
de la época, me estoy refiriendo a una de esas obras calificadas
como maravillas del mundo, los Jardines colgantes de Babilonia. Levantados
sobre terrazas escalonadas que, necesariamente, debían ser sustentadas
por enormes bóvedas porque encima de ellas había una vegetación
exuberante que hundía sus raíces en el terreno. Lluvia y
raíces, peligros potenciales de estas construcciones, no realizaban
acción alguna sobre ellas ya que su superficie se impermeabilizaba
con betún, resina y láminas de plomo.
También podemos conocer detalles de la técnica de las civilizaciones
estudiadas, de la agricultura de muchos pueblos primitivos: las plantaciones
que realizaban, los métodos de fertilización, sus preferencias
alimenticias, las consecuencias del uso de ciertos alimentos; conoceremos
la industria naval que permite a los egipcios adentrarse en el Mediterráneo
con naves en cuya construcción se utiliza la madera de acacia o
de sicomoro en una primera época y la de cedro después.
Y este detalle, cuya consecuencia inmediata fue el gran número
de expediciones faraónicas hacia el Líbano en busca de la
preciada madera, es la excusa para explicar el fundamento físico
del equilibrio de una nave, la importancia de la quilla en la navegación
y los sistemas de fuerzas que se crean al utilizar el timón. También
conoceremos las operaciones matemáticas y astronómicas que
se realizaban para levantar esas maravillas de la arquitectura que son
las pirámides.
En el libro de los hermanos Vinagre Arias hay un lugar para la medicina
y la farmacología de diversas civilizaciones. De la egipcia nos
presentan detalles ginecológicos interesantes para saber si "ese
retraso" tiene su razón de ser en un embarazo y para usar
un anticonceptivo, desaconsejable por razones higiénicas en la
mujer de hoy, que estaba hecho con vainas de acacia, coloquíntida
y dátiles machacados con medio kilo de miel, emplasto que se debía
colocar
Además, aparecen en el libro los primeros supositorios,
hechos con barritas de sebo o torundas de algodón a las que se
añadían los fármacos. Además hay un lugar
para los primeros odontólogos capaces de realizar ortodoncias.
La cosmética también tiene su sitio: el maquillaje de los
ojos, hecho con galena, sulfuro de plomo, los labios pintados con óxidos
de hierro, el ennegrecimiento de las cejas con antimonita, sulfuro de
antimonio, los peines de marfil, las pinzas de bronce, las navajas de
afeitar de lo mismo, los baños con aceites y alcoholes de jazmín,
madreselva o jacinto
y en fin, también tienen su lugar, y
muy importante, las técnicas egipcias de embalsamamiento con su
correspondiente justificación científica.
Sólo me queda felicitar a los autores y recomendar la lectura de
este libro, con la seguridad de que será una forma espléndida
de ocupar el tiempo y una manera extraordinariamente original de acercarse
a la cultura.
Francisco TEIXIDÓ GÓMEZ
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